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UTGS: Merece la pena. Crónica del Ultra Trail Guara Somontano

El UTGS de 2014 es el segundo ultra trail en el que participo y, de nuevo, ha resultado una gran experiencia deportiva y humana. En una carrera asi se disfruta y se sufre durante mucho tiempo, se experimentan sensaciones muy intensas y, lógicamente, se aprende mucho de todo ello. Sigo pensando que es una locura participar en estas pruebas, pero la locura del atrevimiento, esa osadía un poco inconsciente, también tiene su recompensa (y su riesgo) y lo que se encuentra corriendo y andando por la montaña durante 18 horas no se encuentra en un 10K, en un maratón de asfalto o en un alegre paseo por el campo. Por todo eso sigo pensando que merece la pena meterse en estas aventuras, aunque siempre preparándose bien y respetando a la montaña.

La carrera discurre por un entorno natural impresionante: la sierra de Guara en el Somontano es un lugar precioso, mucho más mediterraneo de lo que uno podría esperar del prepirineo oscense con sus Olivos, Viñas y Cipreses, con sus zonas de Encina, sus Pinares y su bosque bajo de Boj. Junto a ese aspecto que recuerda a la Toscana, tenemos los distintos cañones, (el descenso de cañones o barranquismo es lo que da la fama a Guara), los impresionantes cortados, formaciones de piedra de lo más sugerentes y un recorrido de lo más variado. Y por si el entorno natural fuera poco, nos encontramos con los pueblitos de la zona, entre los que cabe destacar Rodellar y Alquezar. Este último, en el que se sitúa la salida y la meta de la carrera, es un auténtico pueblo medieval de piedra, perfectamente conservado/restaurado, con castillo y colegiata, grandes casonas, placitas y callejuelas y, sobre todo, con un emplazamiento espectacular que lo hace parecer un pueblo salido de un cuento.

Además del entorno de la carrera me gustaría destacar la organización y los voluntarios. Se percibe el cuidado y la dedicación puesta en mil detalles de la organización. Hay un equipo de gente pensando en los corredores y acompañantes, hay un grupo de voluntarios que permanentemente aporta buen rollo a la carrera. Cualquier pequeño fallo que pudiera haber se disculpa porque destacan mucho más todos los aspectos positivos de una carrera bien organizada y al servicio de los corredores. En ningún momento tienes esa fea sensación de ser un numerito en unas cuentas de negocio. Esta carrera, de momento, conserva ese toque familiar y cercano que tanto nos gusta a los que vamos a correr al monte. También por esto merece la pena acercarse a Guara a correr.

En nuestro caso salimos de Madrid el viernes por la tarde. Volvíamos a correr Andrés y yo juntos y nos acompañaban nuestras chicas que se prestan a participar en estas aventuras a pesar de que las ven como una locura (gracias, Bea y Nieves, vuestro apoyo es fundamental). Llegamos a recoger el dorsal por los pelos y nos fuimos a Colungo, un pueblo a 9 km de Alquezar a cenar y a dormir. Desde aqui aprovecho para recomendar buscar alojamiento en el mismo Alquezar, que simplifica mucho toda la logística de desplazamientos. Para eso hay que ser previsores y reservar con (mucho) tiempo porque Alquezar no deja de ser pequeño y, aunque tiene una buena oferta para dormir, en un fin de semana como este se agotan las plazas y te puede acabar pasando como a nosotros que el único alojamiento que encontramos fue en Colungo. En cualquier caso pudimos cenar bien y meternos en la cama a una hora aceptable para dormir algo menos de 6 horas que es algo aceptable.

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Recogiendo el dorsal y ya en la salida

Llegamos bastante justitos a la linea de salida, dejamos las mochilas que la organización traslada a Rodellar, nos pusimos nuestros frontales y nos metimos en el corralito de salida. No hubo ningún tipo de revisión de material, aunque no es problema para nosotros que somos escrupulosos con el reglamento. Todavía era noche cerrada en Alquezar cuando estábamos reuniéndonos en la salida los 300 de la Ultra Trail. Con una temperatura muy agradable y el ambiente épico que aportan los frontales encendidos, la música del último Mohicano y la animación de Depa, se dió la salida a las 7 AM. A lo que piensen en ir rapidito les recomiendo que se pongan bien al principio porque tras el callejeo por Alquezar la carrera entra en un sendero descendente en el que se forman tapones y en el que es difícil adelantar. Tras una pequeña bajada se ataca el primer ascenso y las primeras crestas camino de Asque. Con la salida a las 7 AM uno de los primeros momentos mágicos de la carrera es asistir al amanecer estando en carrera, apagando el frontal y empezando a disfrutar de las vistas.

En el primer avituallamiento, en Asque, ni siquiera paramos. Es pronto, llevamos los bidones llenos y todavía no necesitamos descansar. De vuelta a Alquezar pasamos por otro de los momentos especiales cuando recorremos la ruta de las pasarelas y subimos por un pequeño sendero remontando el cañón del Vero. No es frecuente correr por unas pasarelas metálicas colgadas de una pared de piedra vertical sobre un río de aguas turquesas. Esos momentos son de los que se quedan grabados en la memoria.

Disfrutando en carrera (cortesía de Koruphoto)

Llegamos a Alquezar, avituallamos con tranquilidad y volvemos a ponernos en marcha. En ese momento llevamos un pequeño adelanto sobre el horario previsto, la temperatura es agradable y todavía vamos frescos. En el siguiente tramo se pasa por las balsas de Basacol, lugar que parece una localización cinematográfica de “Mucho Ruido y Pocas Nueces”, la película de Kenneth Branagh rodada en la Toscana. Con sus cipreses y el reflejo del agua el sitio invita a pararse y disfrutar de aquello con calma.

Bastoneando en los ascensos (cortesía de Andandaeh)

La ruta continúa por el camino natural de Somontano, la mayor parte del tiempo por senderos entre bosques de matorral bajo y alguna zona de encina, avanzamos sin problemas hasta el avituallamiento de Viña, donde seguíamos ganando tiempo al plan previsto, con la idea de seguir caminando en subida y corriendo en los descensos. Una vez pasado el avituallamiento de Viña bajamos hasta cruzar el Isuala por el bonito tranco de las Olas y, tras unas rampas duras por sendero, llegamos al collado de las Almunias donde nos esperaban nuestras chicas en el primer encuentro del día.

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Cruzando el tranco de las Olas

Era momento de comer, beber, refrescarnos un poco y recuperar de cara a la subida que nos esperaba. Habíamos llegado con algunos minutos de adelanto sobre el plan previsto, pero mi compañero, Andrés, ya empezaba a notar que las piernas no iban como debían y a mi el calor me estaba dificultando correr en los tramos de bajada asi que recargamos bien los bidones, comimos una buena cantidad de fruta y volvimos a ponernos en carrera.

A partir de ese momento el calor fue aumentando y eso fue lo más duro de toda la carrera. Desde el collado de las Almunias hay una gran subida hasta la cresta de la sierra de Balced, que la hicimos andando a buen ritmo. Aunque se hizo larga no lo llevamos mal y no nos adelantó nadie en esta parte. Una vez completada la ascensión esperábamos poder hacer toda la bajada hasta Rodellar corriendo, pero la dificultad del terreno, la gran pendiente de algunos tramos y el calor que cada vez apretaba más nos obligaba a bajar el ritmo cada poco rato.

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En el ascenso al collado de las Almunias (cortesía de Andandaeh)

Finalmente llegamos a Rodellar donde volvían a estar nuestras chicas para animarnos y donde teníamos la mochila con las cosas de cambio. Agradecimos mucho poder descansar a la sombra, comer bien y beber en abundancia. Recuerdo especialmente una cerveza bien fría que me tomé y que ninguna isotónica podrá igualar nunca 😉

Aprovechamos para cambiarnos de camiseta y calcetines y para revisar la mochila de cara a la segunda mitad de carrera en la que cogeríamos la noche. En este punto Andrés olvidó coger su segundo frontal con pilas de repuesto. Aquel detalle que a mi me pasó inadvertido, a posteriori, se convirtió en un asunto trascendental para su carrera.

La puesta en marcha después de una parada larga en estas carreras es un momento complicado porque hace falta volver a coger ritmo, recuperar sensaciones y valorar si las molestias/dolores son normales o el principio de una posible lesión. Además este era un tramo duro con dos grandes ascensos y 14 km hasta el siguiente avituallamiento.

Una vez bajada la temperatura en el avituallamiento de Rodellar, volvía a encontrarme bien y con ganas de correr en el terreno favorable, pero en seguida vi que mi compañero iba sufriendo. Era preocupante ya que todavía no habíamos llegado al km 50 y había mucho por delante, asi que tocaba regular con mucho cuidado.

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Subiendo hacia la Ciudadela (Cortesía de Monrasin)

Tras la primera ascensión, Andrés me confirmaba que las sensaciones no eran nada buenas y que empezaba a plantearse olvidar tiempos y fijar como objetivo acabar a la hora que fuera. Yo intentaba animarle y animarme a mi mismo: el calor nos estaba castigando mucho, subir en esas condiciones se hacía penoso y teníamos la impresión de que íbamos muy lentos, pero la realidad es que casi nadie nos había adelantado subiendo en las dos últimas ascensiones.

El problema vino en la bajada por el barranco de Andrebod, ya en la sombra y con posibilidades de trotar y soltar las piernas, cuando tampoco en esos tramos estaba bien para correr. Ahí ya si que empezaron a adelantarnos corredores y empecé a ver que nuestra carrera empezaba a cambiar. Hasta ese momento fuimos siempre con un pequeño adelanto sobre el horario previsto, pero a partir de ahi empezamos a retrasarnos poco a poco, con el agravante de que las sensaciones no mejoraban y el calor nos seguía castigando.

Afortunadamente pudimos acercarnos a la fuente del Mascún donde nos pudimos refrescar, beber y recargar los bidones. Aunque el terreno no era muy duro, con el sol pegando en todo lo alto, renunciamos a correr y decidimos avanzar andando a buen ritmo intentando tomar como referencia el ritmo que llevamos en el tramo hacia la Casa de la Pesca del TP80.

La segunda subida de este tramo se hace por un camino que va ascendiendo en zetas rodeados por un paisaje de rocas increíble, conocido como la ciudadela. Aqui se puede ver el Delfín (ventana natural en la roca), la cuca de Bellostas y muchas formaciones espectaculares.

Escalador en El Delfín (cortesía de Monrasin)

Subiendo hacia la Ciudadela (cortesía de Monrasin)

A pesar de intentar ir regulando el ritmo para ir juntos, en cuanto dejaba ir las piernas nos íbamos separando y, finalmente, en la segunda mitad de la subida, acabé perdiendo de vista a mi compañero pensando que una vez terminada la subida me alcanzaría.
Poco después, en terreno más favorable, me alcanzó el corredor con el dorsal nº 89, que me animó a correr “para que los kilómetros pasaran rápido” y fue asi como llegamos con muy buenas sensaciones al avituallamiento intermedio de Otín donde volvimos a beber y a rellenar los bidones. Alli decidí parar a esperar a mi compañero que imaginaba que estaba a punto de llegar. Fueron pasando corredores y empecé a preocuparme por el retraso. Finalmente, casi 20 min después, apareció Andrés. Llegaba decidido a abandonar en el siguiente avituallamiento tras llegar con las fuerzas justas, haber sufrido dos episodios de mareo y con la motivación muy tocada tras haber recibido también una mala noticia ajena a la carrera. Intenté animarle, que bebiera y comiera un poco más para intentar convencerle de que esos malos momentos pasan y que tocaba aguantar hasta recuperar, pero no le vi muy convencido y me insistía en que hiciera mi carrera y me fuera a mi ritmo. Salimos juntos de Otín y en la siguiente ascensión volvíamos a hacer la goma y en cuanto ponía el ritmo que me pedían las piernas, Andrés se quedaba atrás y tocaba parar un poco a esperarle. Finalmente, viéndole decidido a abandonar y que a ese ritmo acabaría la carrera muy entrada la madrugada, cogí mi ritmo y empecé a trotar de nuevo en los descensos y a forzar el paso en las subidas con muy buenas sensaciones.

Llegué al avituallamiento de Letosa con 60 minutos de retraso sobre el plan previsto, habiéndome separado de mi compañero y decidido a terminar lo antes posible. Fueron momentos complicados para la cabeza, con 45 km por recorrer en solitario, algo que no me había ocurrido hasta ahora y, lidiando con las mil dudas de si debía haber esperado más a mi compañero para terminar juntos por encima de todo. Sabía que acompasar el ritmo para terminar un ultra juntos no es nada fácil, pero ya lo habíamos hecho en el TP80 y pensaba que volvería a ser asi. No había anticipado esta posibilidad y esta situación no estaba en mi “hoja de ruta” (en realidad me había preparado más bien para la situación contraria, la de ser yo el que se viera en la tesitura de abandonar). El caso es que no hacía más que darle vueltas a este asunto y, aún ahora, es una de las cosas que más veces repaso de esta carrera.

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Corriendo hacia Bellostas

Los 7 km desde Letosa hasta Bellostas, ya con menos calor, me salieron a muy buen ritmo y pude recuperar 15 minutos de tiempo perdido. Allí llamé por teléfono a nuestras chicas para que supieran que Andrés y yo nos habíamos separado y que su idea era abandonar en el siguiente avituallamiento.

Quizá lo más importante de ese momento fue que en el avituallamiento de Bellostas me volví a encontrar con el dorsal 89, Jose Ignacio, con el que había bajado corriendo hasta Otín. Tras comer y beber, saqué el frontal de la mochila y lo puse a mano porque era previsible que la noche nos cogiera antes del siguiente avituallamiento y salimos de Bellostas tres corredores juntos: Amado, Jose Antonio y yo. Fuimos alternando ratos de trotar en terreno favorable con otros de caminar en los ascensos, hablando de mil historias, animándonos y llevando la cabeza positiva, centrada en terminar y en disfrutar de este tramo final de carrera. Una vez que el sol se puso, cedió el calor y pudimos disfrutar de una temperatura ideal por lo que seguimos en manga corta sin problemas. Encendimos nuestros frontales y continuamos avanzando por terrenos mucho más sencillos que los anteriores, pistas más fáciles de correr y con desniveles más suaves. Asi llegamos al avituallamiento de Pedro Buil desde donde salimos corriendo largos ratos en descenso y cada vez más animados por la proximidad de la meta. Fue en ese momento cuando decidimos que llegaríamos juntos a meta si no ocurría nada excepcional. En este tramo nocturno fuimos avanzando en una sucesión de pequeños repechos que no sabíamos identificar en el perfil de la prueba y que poco a poco nos acercaron hasta el siguiente avituallamiento, el penúltimo ya.

Cuando llegamos al avituallamiento de Mesón de Sevil nos recibieron con mucha animación y un caldo caliente para el que quisiera. A falta de menos de 20 km para meta, ya sabíamos que teníamos la carrera hecha, solo faltaba el último arreón por un terreno bastante favorable, con largos tramos de pista en descenso que permitían correr bastante (si las fuerzas acompañan). Nuestros pobres músculos, castigados y fatigados, estaban diciendo basta y no era fácil mantener el trote durante ratos largos asi que fuimos al mejor ritmo que nuestras piernas nos permitían avanzando hacia Radiquero, penando cada vez que el camino se ponía cuesta arriba, pero sabiendo que, poco a poco, estábamos más cerca del objetivo.

En Radiquero me volví a encontrar con nuestras chicas. Ese encuentro y un poco de chocolate templado era el empujón que me faltaba para afrontar con optimismo los últimos cinco kilómetros de recorrido. Allí fue donde me dijeron que Andrés se había recuperado un poco y que había seguido en carrera, pero que cuando anocheció se dio cuenta de que no había cogido el segundo frontal y pensando que la batería del frontal principal no le daría para terminar, decidió ir en “modo ahorro”, apagando el frontal en los tramos en los que la luna iluminaba de forma suficiente, con la mala fortuna de que se hizo un esguince de tobillo y, aunque intentó continuar, no conseguía andar con estabilidad y el tobillo se le volvió a doblar en varias ocasiones hasta obligarle a abandonar en Pedro Buil. Alli estuvo en un coche de la organización hasta que pudo ser evacuado hasta Alquezar unas horas más tarde. Una pena.

Salimos de Radiquero, afrontamos la última tachuela de subida por pista y bajamos como pudimos hasta Alquezar. Aunque los kilómetros ya no pasaban nada rápido, cada vez íbamos más animados con el olor a meta, la vista de Alquezar iluminado y las ganas de terminar.

Entrar en el pueblo, recorrer trotando los últimos metros entre aplausos y hacerlo los tres juntos fueron sensaciones estupendas, que en mi caso seguían algo empañadas por no haberlo podido hacer con Andrés. Finalmente una de las cosas más graciosas que me pasó fue que, en mi previsión de carrera, había previsto un tiempo final de 18 horas 10 minutos y, finalmente, llegamos a meta en 18 horas 11 minutos… Increíble!! Está claro que soy mucho mejor planificando que corriendo, 😉

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En meta con Amado y Jose Ignacio

En conclusión creo que MERECE LA PENA correr el Ultra Trail Guara Somontano.
En lo personal me ha servido para seguir cogiendo experiencia y aprendiendo a gestionar estas carreras largas de correr-caminar y los ritmos en los que me puedo mover. También me ha servido para afrontar las dificultades de compartir una carrera larga con un compañero y ver como pueden ser las cosas cuando los ritmos son diferentes. Sin embargo creo que esta parte hay que prepararla mejor para tener previstas estas situaciones y facilitar las decisiones en carrera.

Algo muy agradable que me llevo de Alquezar es la experiencia del equipo improvisado que formamos para terminar la carrera. Fue un placer poder hacer tanto camino juntos y compartir esos momentos de esfuerzo final hacia meta, cuando las energías ya van muy justas y la compañía y toda palabra de ánimo se agradece tanto. Gracias Jose Ignacio y gracias Amado… ¡inolvidable experiencia la entrada en meta juntos!

Este UTGS me sirve también para confirmar que el material utilizado me va muy bien: Brooks Cascadia, calcetines North Face y Hoko, mallas cortas Hoko, camiseta de tirantes Hoko y de manga corta HG, bastones y frontal chinorris y Suunto Ambit 2… todos hicieron perfectamente su servicio y no les puedo poner ni una queja. De la mochila no ando tan satisfecho, porque me parece que me deja un poco bajos los bidones y no siempre me acaba de resultar cómoda, aunque no es un problema grave, me gustaría encontrar una mochila más cómoda.

En cuanto a la estrategia de comida e hidratación también me fue muy bien. Fui bebiendo de forma muy constante y rellenando en cada avituallamiento los dos bidones: uno con agua y otro con isotónica que preparaba disolviendo sobrecitos de 41º de Cantio la mayor parte de las veces alternando de forma ocasional con Hydrixir larga distancia de Overstims. Ir variando de isotónica y combinando con agua me ayuda a no saturarme de esos sabores que pueden llegar a cansar. Además en cada avituallamiento procuré comer bastante plátano, alguna naranja, membrillo y alguna chuche. En los avituallamientos de Rodellar y Bellostas me comí un bocadillo de jamón, algo de embutido, patatas fritas y, afortunadamente, todo me cayó estupendamente en el estómago. Con esta estrategia no tuve ningún síntoma gastrointestinal, nada de calambres o pájaras, ningún bajón inesperado o síntomas de deshidratación a pesar de la sudada que nos metimos en las horas centrales del día con la solana que nos pegó. Además, después de la analítica que me hice después del TP80 y sabiendo el aumento tan importante de la CK que suponen estas pruebas que tanto castigan los músculos, procuré continuar hidratando muy bien durante las siguientes 72 horas, comprobando que conseguía una adecuada diuresis tanto en cantidad como en aspecto (orinas claras=tranquilidad).

En conclusión, segundo ultra “a la saca” y, globalmente, acabo encantado con la experiencia: el recorrido, el lugar, la organización, los voluntarios, el ambiente de carrera… todo me ha parecido fenomenal. Ha quedado empañada por el abandono de mi compañero, lo que también nos obliga a aprender y a contemplar estas posibilidades en el plan de carrera previo, que acaba resultando tan importante como el desarrollo mismo el día de la prueba. Volveremos a Guara a desquitarnos y a terminar los dos por todo lo alto 🙂

PD: En cuanto a los resultados de la élite, es fácil encontrar en internet, que el ganador fue Gerard Morales (11 h 8 min) seguido de Zigor Iturrieta y Felipe Artigue, lo que le valió al primero para adjudicarse la Spain Ultra Cup (SUC). En mujeres ganó Alicia Chabeli que también se proclamó campeona femenina de la SUC.

Aqui os dejo un video de la carrera:

Ultra Trail Guara Somontano: calentando motores en la previa

Este fin de semana se celebra el VI Ultra Trail Guara Somontano (UTGS). En esta sexta edición se celebrarán de forma simultanea tres carreras en distancias escalonadas desde la Trail de 38 km, la Long trail de 50 km y la ultra trail de 102 km. Esta última será la prueba que cierre la Spain Ultra Cup y en el que veremos quienes son los primeros campeones del circuito de carreras de ultradistancia en montaña con más prestigio de España. Este año, además, la prueba reina ha introducido pequeñas modificaciones en su recorrido que han alargado la distancia de 98 a 102 km con 6.100 m. de desnivel positivo acumulado que podrá ser completado en un tiempo máximo de 24 h. y con el que se conseguirán 3 puntos para el UTMB.

Cartel oficial del UTGS

El UTGS promete un paisaje espectacular por senderos de montaña en el Parque Natural de los cañones y sierra de Guara, con zonas de cañones, pasarelas y variedad de terrenos que la propia organización anuncia como “posiblemente la carrera más bonita de España”. Exagerado o no, la zona de Guara es un espacio natural que merece la pena descubrir y disfrutar, bien sea haciendo descenso de cañones, senderismo o a la carrera como nos gusta a los corremontes.

Entre los favoritos nos vamos a encontrar a Álvaro Rodriguez Barreiro (campeón en dos ocasiones del UTGS en 2011 y 2013), Aitor Iraizoz (también con buenos resultados en la UTGS: 2º en 2013 y 4º en 2011 y 13º en el UTMB de este año), Pedro Bianco (Campeón de las dos últimas ediciones del GTP), Juan Maria Jimenez (2º en el GTP de este año, 3º en la Volta Cerdanya Ultrafons, 4º en TDS 2013 y 8º en TDS 2014), Gerard Morales Ramirez (Actual lider de la Spain Ultra Cup con dos cuartos puestos en Transgrancanaria y Penyagolosa y un segundo puesto en la Volta a Cerdanya, varios top10 en las últimas ediciones de la Cavalls del Vent y la victoria reciente en la Transalpine junto a Emma Roca) y Zigor Iturrieta Ruiz (Habitual de los primeros puestos en pruebas de ultradistancia en montaña, destacan su tercer puesto en UTMB 2010, el 1º en Transgrancanaria 2011 y el 4º en 2013).

De cara a la SUC, los tres corredores que más posibilidades tienen de ganar son Juan María Jiménez, Pedro Bianco y Gerard Morales. Si contamos los dos mejores resultados de cada uno sumarían 358, 340 y 334 puntos respectivamente. Como esta carrera reparte 220, 198 y 176 puntos a los tres primeros clasificados, el campeón de la SUC saldrá del que mejor lo haga en esta carrera, excepto en alguna combinación de resultados (un 1º de Gerard y un 2º de Juan María le daría la victoria en la SUC a este último).

En mujeres la victoria se la van a jugar entre Alicia Chaveli (363 puntos) y Judit Franch (358 puntos) bajo la atenta mirada de la tercera, Sonia Escuriola, que con 286 puntos también llega a esta carrera con alguna opción si las dos primeras pinchan.

En cualquier caso la emoción de llegar a la última carrera del circuito sin el podium decidido le dan un mayor atractivo a esta carrera, juez definitivo del primer SUC. No sería raro que los dos corredores del club CD Neverstop: Juan María Jiménez y Alicia Chabeli acabaran ganando cada uno en su categoría. Por ahi va mi apuesta en este momento. Nada más que una intuición.

Para mi será la segunda participación en una prueba de ultra distancia por montaña y, tras la buena experiencia en el TP80 de este año, supone un paso más en distancia y desnivel ya que en el TP80 hicimos 90 km y D+ 3.700 m. y en el UTGS serán 102 Km y, lo que es más llamativo, un desnivel positivo acumulado de 6.100 m.
La experiencia del TP80 esperamos que nos sea útil para elegir el material, la estrategia de hidratación y alimentación y, sobre todo, para fijar los ritmos adecuados que nos lleven hasta la meta.

Terminando el TP80

Corriendo en el TP80. Última bajada hacia Navacerrada

Quizá el entrenamiento con el que llegamos a esta prueba no ha sido el óptimo porque hemos encontrado ciertas dificultades para salir con la frecuencia y constancia deseable a lo largo del verano y, más aún, en el arranque de curso, pero nos pondremos en la linea de salida con prudencia, confianza y determinación.
Utilizaremos un material muy parecido al que llevamos al TP80 y la idea será correr en llano y en descenso, caminar a buen ritmo con bastones en los ascensos y, aprovechar el perfil favorable del último tercio de carrera para evitar meternos mucho en la noche. La carrera sale a las 7 de la mañana desde Alquezar y, si conseguimos completarla en 18 horas llegaríamos a meta en torno a la 1 de la mañana. Considerando que es nuestro debut en una prueba de 100km se puede considerar un objetivo ambicioso y, probablemente, los tiempos se nos irán más cerca de las 20 horas, pero en esa horquilla queremos movernos y ese sería el objetivo: terminar, hacerlo disfrutando y en un tiempo entre las 18 y las 20 h.
Volveré a repetir estrategia de hidratación, con dos bidones en los que llevaré agua e isotónica bebiendo de forma alternativa. El isotónico será de Cantio, con el que no tuve ningún problema estomacal ni síntoma ninguno de pájara en las 15 horas que estuvimos dándole en el TP80. En el aspecto de la nutrición creo que podemos confiar en los frecuentes avituallamientos que encontraremos en la carrera y, por ser prudentes, llevaremos en la mochila unas barritas de cereales y una bolsita de frutos secos por si nos quedamos sin gasolina en algún momento.

Algunas cuestiones que hacen diferente a esta carrera con respecto al TP80 es que el perfil del TP80 acumula el desnivel positivo en tres grandes ascensiones: Najarra, Reventón-Peñalara y Fuenfría, mientras que en el UTGS vamos a encontrar un perfil más en sierra con una gran sucesión de ascensos y descensos que nos obligarán a estar atentos para cambiar con agilidad de caminar a trotar y viceversa según el desnivel del terreno (y las fuerzas que tengamos).

Perfil del UTGS

Por otro lado también será importante contar con una mochila de cambio en el km 44 de carrera, en el avituallamiento de Rodellar, donde nos podremos cambiar de ropa y calzado si es necesario. Me resulta preocupante que en la segunda parte de esta carrera se atraviesan varios ríos y con certeza tendremos que meter el pie en el agua completamente. A partir de ahi correr con los pies mojados puede ser un problema añadido y ya veremos si no pasa factura en forma de rozaduras o ampollas.

Ya no queda nada. Ya solo falta disfrutar de esta nueva aventura por la sierra de Guara, conociendo sus pueblos, paisajes y gentes. Será oportunidad de encontrar a otros locos de las carreras de montaña que andarán por alli y con los que compartiremos la comida popular del domingo en Alquezar.
Nos vemos en la montaña 🙂

Os dejo un video muy chulo del año pasado grabado por Jean Noel Huillery, que nos sirve para hacernos una idea del terreno que nos espera: