Posts Tagged ‘Navacerrada’

TP80: misión cumplida

El sábado 28 de junio de 2014 conseguí acabar por primera vez un ultratrail montañero en el TP80 del Gran Trail del Peñalara. El objetivo no era pequeño y en los últimos días te invaden las dudas, vienen las inseguridades y uno no sabe como acabará saliendo la aventura y, a ratos, le tiemblan un poco las piernas. Finalmente todo salió bien y, si no tienes muchas ganas de leer, el resumen rápido es el siguiente: ¡¡merece la pena preparar a conciencia una carrera tan exigente y tan bonita como esta!! Volveré a hacerla, pero será en la distancia completa de 110Km y espero que disfrutándolo tanto como esta vez.
Para los que quieran la versión extendida aqui va:

Cuando hice la inscripción en el TP80 tenía como objetivo prepararme bien para ponerme en la salida, avanzar en la carrera con cabeza, llegar hasta donde nunca lo había hecho ni en distancia ni en tiempo de esfuerzo continuado, disfrutar todo lo posible de la montaña y del ambiente de la prueba para intentar llegar a meta contento y satisfecho, sin que lo invadiera todo el cansancio o los dolores. La marca era secundaria, aunque me había preparado lógicamente, un plan de carrera para tener una previsión de tiempos y ritmos que me permitieran planificar los encuentros en los avituallamientos y el buen desarrollo de la carrera. Corría con Andrés, compañero de fatigas en esto de las carreras de montaña, con el que me pongo en la linea de salida, le veo la matrícula en los primeros kilómetros y luego ya nos volvemos a ver en meta. En esta ocasión la idea era correr juntos y, la mayor parte del tiempo, asi lo hicimos.

Sorprendentemente, el “ultradebut” ha sido más dulce de lo que pensaba. ¿cansancio? mucho, de piernas sobre todo. ¿dolores? algunos en los pies durante la carrera y, fundamentalmente, en todos y cada uno de los músculos de las piernas durante los dos días posteriores. Pero tanto el cansancio como los dolores han sido perfectamente asumibles y estoy contento porque no me ha tocado vivir momentos de bloqueo mental, de falta de motivación o de sentirme sobrepasado por la carrera, tampoco me ha tocado penar por problemas físicos en forma de pájaras, deshidratación, caídas, calambres, lesiones, dolores de estómago o golpes de calor, amenazas que planean como buitres sobre los incautos que nos ponemos a patear la montaña de esta manera. Creo que fui algo conservador y reservé siempre un poquito para no arriesgarme a pasarme del límite y eso me permitió esquivar todos esos peligros hasta terminar dignamente.

Lo primero que hay que decir es que el entorno natural en el que discurre la carrera es una verdadera maravilla: esto es un ultratrail de montaña, con subidas y bajadas, con zonas técnicas, senderos de piedra y crestas de roca, bosques y ríos, paisajes que te hacen disfrutar en todo momento y que son un soplo de alivio y motivación cuando el esfuerzo se va acumulando. Si buscáis montaña para correr largo, el GTP no defrauda: aqui hay montaña para todos. Esto no es una pista amable que avanza ondulante por el campo en plan trail yankee, esto no es un “citytrail” a la moda. Esto es el Guadarrama: Peñalara, Morcuera, Fuenfría, Navacerrada, la Maliciosa y la Pedriza para los del GTP110, La Najarra para los del TP80 y Guarramillas para los del TP60: piedras y pendientes de verdad para disfrutar… y sufrir (no nos vamos a engañar). Si a esta naturaleza espectacular le sumas un día con un clima que acabó siendo más benigno de lo que apuntaba en un principio gracias a las nubes y el viento fresco que aliviaba el calor en las zonas altas, cuando más expuestos estábamos al sol directo, pues el disfrute montañero golea al sufrimiento, de la misma manera que Holanda hizo con España en el mundial (aunque en aquel caso la goleada fue un sufrimiento, ¡qué cosas!). Volvamos al tema.

GTP2014-169

Del Reventón a Peñalara (cortesía de Kaikuland)

Lo siguiente que quiero destacar es la organización de la carrera y ¡como no!, los voluntarios. En esta aventura el corredor se encuentra con todo lo necesario para correr sin problemas y disfrutar de principio a fin. No puedo decir que todo sea perfecto y, realmente, creo que hay cosas mejorables. Pero lo más importante es que no me encontré ningún problema grave en toda la carrera: los avituallamientos eran abundantes y con un surtido más que aceptable: agua, isotónica, fruta (plátano y naranja), barritas de cereales, queso, membrillo, frutos secos y, en algunos, jamón, ensalada de pasta, coca cola, geles y chuches… Me pareció un acierto el nuevo avituallamiento líquido del Raso del Pino en la bajada desde Peñalara a La Granja y también que se sacara al jardín de la piscina el avituallamiento de Rascafría, que antes se hacía dentro del polideportivo (cierto también que algunos esperábamos encontrar alli un baño y que este año no lo había y nos obligó a gestionar ese asunto más campestremente, sin problemas). Para mi también fue un gran acierto unificar todas las metas en Navacerrada, lo que nos permitió disfrutar a todos los participantes del ambiente auténtico de una gran prueba como esta, con una llegada de lo más emocionante, mucho más bonita y con más animación que la del año pasado en La Granja, donde llegar en el TP80 quedaba tristón, casi de incógnito. Por lo contrario, la salida (del TP80 por lo menos) desde Miraflores y a esa hora tempranísima, quedó fría y desangelada. Casi te sentías saliendo en un entrenamiento de grupo, sin música, sin épica, sin vibrar con la emoción como si se hace cuando se sale desde Navacerrada. En cualqueir caso y como no se puede tener todo, me quedo con la opción de este año y con que la fiesta en meta que se vive en Navacerrada sea para todos. En cuanto al marcaje de la ruta, para mi ha sido irreprochable. No me he perdido ni una sola vez y cuando he tenido alguna duda ha sido más bien por llevar un tiempo distraído y sin fijarme en las cintas que porque no estuvieran bien colocadas. Y dejo para el final a los voluntarios, una parte fundamental del alma de esta carrera, a los que hay tanto que agradecer que debería dedicarle una entrada entera en el blog. Su atención, sonrisas y disponibilidad forman parte del mejor recuerdo de este TP80. Si alguno pasa por aqui y lo lee, os quiero decir de corazón: muchas gracias!!. El día que no pueda correr, espero poder participar como voluntario y disfrutar yo también animando, cuidando y empujando a los corredores. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

GTP2014-787

Voluntarios en la entrega de dorsal en Navacerrada (cortesía de Kaikuland)

GTP2014-980

Voluntarios en un habituallamiento (cortesía de Kaikuland)

Y pasamos a relatar lo que pasó entre la salida y la llegada:
Arrancamos desde Miraflores, en un recorrido inicial que ya habíamos hecho un par de veces. Son 8 km de pista de bosque que sube en pendiente tendida y por la que fuimos corriendo suave y caminando algún rato para no forzar demasiado. Son momentos de buenas sensaciones: temperatura fresca, la luz del amanecer, las fuerzas intactas y el paisaje que cada vez es más impresionante al ir ganando altura. A partir del km 8 dejamos la pista y cogemos un senderete con un ascenso cada vez más pronunciado que nos lleva hasta la cresta de la Cuerda Larga y en el que ya sacamos los bastones para remontarlo andando a buen ritmo. Una vez alcanzamos la Najarra, con casi 1000 metros de desnivel positivo superado, en 1 hora y 53 minutos, queda la pronunciada bajada hasta la Morcuera donde llegamos en poco más de 20 minutos, consiguiendo ya casi 15 minutos de adelanto sobre el plan previsto.

Subiendo-a-La-Najarra

Bajando-a-Morcuera

En la Morcuera está el primer avituallamiento y alli están Teresa, mi hija, y Nieves, mi mujer, para animarme. Es una alegría encontrarlas, cinco minutos para comer algo, rellenar bidones y a bajar hasta Rascafría por pista facilona y corriendo la mayor parte del tiempo a ritmos suaves y sin quemar las piernas que todavía queda mucho. Imprescindible tener cabeza en esta parte para no enloquecer con el ritmo, que luego los excesos pasan factura. Este tramo ya lo hacemos junto al pelotón del TP60, que se nota que son muchos más que los de nuestra distancia.

En-Rascafría

En-Rascafria2

En Rascafría toca revisión de material en el avituallamiento y lo hacen de forma más seria y exhaustiva que otras veces. Comemos bien, volvemos a rellenar bidones, cambio de camiseta, crema solar (insuficiente a la postre, debería haber vuelto a ponerme en La Granja y no lo hice) y nos volvemos a poner en marcha hacia Peñalara por el Reventón. Este tramo es el que me resulta más complicado, es una subida larga, muy larga y queríamos hacerla a buen ritmo, andando a la máxima velocidad que podíamos, bastoneando y aguantando el calor en la parte más expuesta. Consigo mantener un ritmo bastante constante en torno a 10 minutos/km hasta la parte final con la subida casi vertical hasta la cresta de Claveles y por el último tramo de bloques de piedra en la que salen un par de kilómetros a cerca de 20 minutos cada uno.

Subida hacia Claveles (cortesía de Kaikuland)

Es un tramo largo y en el que me quedé solo asi que tocó regular el esfuerzo, gestionar las energías y asumir el cansancio con la cabeza positiva hasta hacer cumbre. A partir de ahi viene una bajada técnica y complicada al principio, hasta el chozo Aranguez, pero divertida y donde se pueden recuperar pulsaciones y soltar piernas. Para mi la clave en esta parte es evitar caídas al principio, ganar confianza y buscar ir cómodo en la bajada hasta la Granja, especialmente cuando avanzas por el bosque y los senderos permiten correr. Nunca había estado tanto tiempo en actividad continuada, nunca había corrido tanta distancia. Estaba ya en terreno “desconocido”, pero me mantenía en carrera y en la bajada, junto a las pulsaciones y las piernas también recuperé un poco de confianza. Cerca de la plaza de Toros de La Granja sale a mi encuentro Teresa y me acompaña corriendo sonriente hasta el avituallamiento. Va alegre, habladora y se siente admirada por mi locura y mi esfuerzo. Su ternura y cariño me dan energía de sobra y, cuando me encuentro con Nieves ya voy feliz.

Entrando-en-La-Granja

La entrada en La Granja también fue bonita, con mucha gente animando y la alegría de llegar al avituallamiento para sentarse, comer y beber bien con el objetivo de recuperar un poco. Alli me estaba esperando mi compañero Andrés, que había bajado mucho más fuerte, y todo el grupo animador. Después de refrescarse un poco a la sombra, comer un plato de pasta bien sentado y recibir un mini-masaje/estiramiento (gracias, Javi), nos pusimos otra vez en marcha. Volver a la actividad resulta complicado, aparecen dolores (especialmente intenso el de la cara externa del pie derecho) y el cuerpo protesta y se hace notar. Afortunadamente, una vez que vas entrando en calor y, probablemente, también gracias a un Ibuprofeno de 600 mg que tomé en La Granja, el dolor va desapareciendo y podemos ir cogiendo un buen ritmo de marcha. El camino es muy agradable, por la ribera del Eresma y a la sombra de los pinares de Valsaín se avanza en suave pendiente positiva, que a estas alturas ya no nos permite correr, pero si bastonear con energía a ritmos algo por debajo de los 10 minutos/km que nos llevan en los tiempos previstos hasta La Casa de la Pesca donde nos espera un nuevo avituallamiento. Me hace gracia ver como algunas personas nos adelantan corriendo, pero poco tiempo después acaban pagándolo y bajan tanto el ritmo, que les podemos adelantar manteniendo nuestra marcheta rápida. Cabeza y constancia es la clave de este tramo. Escoger el mejor ritmo que puedes mantener y adelante, adelante, adelante. En este tramo se pasa por zonas de baño con mucho dominguero disfrutando de río y picnic. El contraste con los corredores es llamativo y no deja de sorprenderme como la mayoría de los que andan por alli nos ignoran, algunos nos miran con extrañeza y muy pocos nos animan. Cuando me acuerdo de los videos de Zegama o de Cavalls me da un poco de pena ver estas actitudes. Cuánto ganaría esta carrera si más gente vibrara con los corredores en estos tramos.

Pasado el avituallamiento de la Casa de la Pesca llegó uno de los tramos más complicados: el famoso y temido arrastradero que sube hasta la Fuenfría por un camino en fuerte pendiente que se prolonga durante 2 km escasos y que llega cuando las piernas ya van muy castigadas. Subir a buen ritmo no es nada sencillo y la motivación constante es saber que pronto se terminará. En ese tramo vi algunos corredores del GTP caminar muy lentamente, agotados ya y sin fuerzas… ¡Qué duro!.

Hacia-el-Puerto-de-Navacerrada

Una vez en la Fuenfría ya solo queda seguir por el camino Schmidt alternando correr y andar, con soltura y alegría. Voy contento, voy motivado y las piernas acompañan dentro de lo que cabe. Qué importante la cabeza en estas cosas. Al ir tirando descolgué a mi compañero un poco que creo que estaba pagando la bajada a La Granja, en la que fue muy fuerte. En este tramo recuerdo mucha más gente animando y empujando cuando pasabas cerca. Poco antes de llegar al Puerto de Navacerrada salió a nuestro encuentro por sorpresa el equipo animador y otra vez me vuelvo a refrescar en la sonrisa de Nieves y Teresa, de Bea, sus niños y toda la compañía. Teresa se anima a acompañarme con la lengua fuera casi un kilómetro hasta llegar al avituallamiento del Puerto donde hacer la última parada. Alli espero a Andrés para reagruparnos y hacer el último tramo juntos.

En-el-avituallamiento-del-Puerto-de-Navacerrada

Después de comer y beber bien, cogemos la subida hacia el Emburriadero que lo hacemos sin muchos problemas y comenzamos a bajar por el camino de la Tubería trotando alegres. El ritmo no era fuerte, pero la sensación de bajar corriendo por aquel sendero de piedra es divertido y la cabeza agradece volver a correr. Como las piernas van justas resulta imposible mantener la carrera por la pista y ahi tenemos que alternar correr y andar hasta que muy poco antes de llegar a Navacerrada nos damos cuenta de que las 15 horas están ahi. Echamos a correr para intentar llegar por debajo de las 15 horas y conseguimos entrar en meta con un trote más que digno en 15 horas y 59 segundos, de la mano de Teresa que, incansablemente, me anima, me mira y me sonríe con complicidad. Alli en meta ya todo son emociones, recuerdos, cansancios y flojera.

Finishers

Abrazo-finisher

No sin dificultad consigo contener las lágrimas por pudor y me abrazo con Nieves que me mira una y otra vez para ver si sigo bien, me abrazo con Andrés, pieza clave para embarcarme en esta aventura y disfruto mucho, mucho, mucho de ese momento en el que tienes la sensación increíble de poder decir “misión cumplida”, lo hemos conseguido, reto superado y descansar por fin. Han salido 91-92 km en todos los gps de los corredores y haberlos completado en 15 horas todavía no me lo creo. Eso me vale para conseguir el puesto 19º de mi categoría (veteranos, je, je, je) y 49º de la general. De las 15 horas, 13 horas y 25 minutos estuve en movimiento mientras que 95 minutos estuve en los distintos avituallamientos. Aqui podéis ver la actividad tal y como la recogió mi Suunto Ambit2.

resumen-TP80-Strava

Está claro que el nivel está subiendo de edición en edición ya que, con este tiempo el año pasado (con salida por la noche para subir la Maliciosa, pero con 10 km menos), hubiera quedado el 17º de la general. En 2013 el top50 hizo 16 h 43 minutos y en 2014 15 horas 07 minutos. En 2013 el top100 hizo 19 h. 07 minutos y en 2014 el top100 hizo 17 h. 02 minutos. La diferencia es notable.

En cualquier caso y, aún con lo contento que estoy de haber completado la carrera, me arrepiento de haberme apuntado al TP80 ya que he corrido 92 km, muy cerca ya de los 110 km del GTP, pero la consideración que hemos recibido está muy lejos de la del GTP. Los “mayores” reciben 3 puntos para el UTMB (nosotros 2), puntúan para la Spain Ultra Cup y la Western States (nosotros no), reciben una chaqueta shoftshel de finisher (nosotros una camiseta como los del TP60 y el cross nocturno de 10 km), tienen mochila con material de recambio en el avituallamiento de Rascafría (nosotros no) y la auténtica consideración de geteperos. Demasiada distancia para los 18 km y D+1400 que separan ambas carreras.

A la vista de todo esto y de que es la que menos participantes tiene de las tres distancias, no creo que sea descabellado pensar que está llamada a desaparecer en próximas ediciones. Me parece suficiente con dos distancias, una de 60 km más corta de iniciación y el GTP como prueba reina. Yo, por mi parte, a nadie recomiendo que se apunte a un TP80 como el de este año. Se queda en tierra de nadie en distancia/consideración y es mejor saltar a la carrera superior o inferior según sea tu idea: iniciarte o consolidar.

Dicho todo esto, ahora queda descansar y recuperar bien, comentar con los amigos la experiencia y planificar nuevos retos como el ultra trail Guara Somontano al que estamos inscritos Andrés y yo…

Solo añadir que el lunes me hice una analítica y la Creatín Kinasa subió a 7832 U/L (rango normal 20-170), lo que nos da una idea de lo dura que es esta prueba para nuestros músculos y lo importante que es hidratarse muy bien antes, durante y después de un esfuerzo asi, para ayudar a nuestros pobres riñones a eliminar toda esa CK que ha sido liberada al torrente sanguineo por nuestros castigados músculos. Una nota curiosa e interesante a tener en cuenta.

Según encuentre más fotos o algún video interesante de la carrera iré poniendo los enlaces por aqui 😉