Información y periodismo en el trailrunning

Este miércoles, 29 de octubre, en el programa de radio Territorio Trail, tenemos un nuevo Traildebate. Uno de los puntos que se va a tratar es la OBJETIVIDAD EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN: “Promoción y buenas palabras de unas carreras, silencio o críticas negativas sobre otras, pruebas de material siempre positivas… ¿Estamos bien informados?”

La pregunta es buena. La reflexión sobre el tema puede ser muy interesante y el debate promete mucho. Tanta ha sido la polémica durante el verano en torno a este asunto que he tenido ocasión de darle un par de vueltas y por eso dejo aqui mis reflexiones. Quien quiera puede comentar:

En primer lugar, y como punto de partida, quiero decir que a mi me da igual el título que tiene el que edita una página web, el que escribe un blog, el que hace un programa de radio o escribe un artículo en una revista. No me importa si es periodista o fontanero, pero si me importa que haga las cosas bien y me gusta que se distinga perfectamente lo que es información de lo que es opinión. Hay periodistas que manipulan la realidad a su antojo (o al dictado de los que pagan) y comunicadores sin título de periodistas que trabajan con honestidad y que respetan a la “audiencia” ofreciéndole información fiable y opinones que merecen la pena escuchar.

¡Tengo una exclusiva!

A la información, para que sea fiable, le pido al menos dos cosas: que sea veraz e independiente.

En relación a la veracidad, quiero que se me cuenten hechos ciertos y bien contrastados (no rumores ni cotilleos), que la noticia esté bien documentada y que en el análisis de las causas y consecuencias se busque la objetividad y el rigor. Cuando por razones de alcance o trascendencia la noticia se deba trasmitir de forma urgente y, por lo tanto, no esté bien contrastada; por lo menos me gustaría que se citara cuál es la fuente y las posibles limitaciones. Es insoportable el abuso de las notas de prensa que vemos en muchas páginas web y revistas, que no hacen más que repetir y repetir lo que las organizaciones y marcas quieren que se difunda a modo de verdad oficial. Cuando te encuentras con el mismo texto en tres o cuatro medios te acabas preguntando: ¿se trata de informar o de ser el altavoz de la oficialidad?

Y, avanzando más en este asunto de la independencia del periodismo, a la información le pido también que sea imparcial y que no esté al servicio de intereses ajenos (comerciales o económicos fundamentalmente) porque eso, al fin y al cabo, es una forma de publicidad más o menos encubierta. En el ámbito de la medicina, donde me muevo profesionalmente, es imprescindible que cuando haces una comunicación científica (en una revista o en un congreso) se realice una declaración de conflicto de intereses mediante la cual se hace público tus relaciones con la industria que te proporcionan patrocinio, mecenazgo o una compensación económica de cualquier tipo. Esta declaración de conflicto de intereses no se suele ver en los análisis de material que se leen en las webs españolas (reconozco que si que lo he podido encontrar en algunas webs americanas) y es una cuestión fundamental de honradez, transparencia e independencia. Esta es la única manera de poder valorar cuánto puede haber de información y cuánto de publicidad “encubierta”.

En el mundo del trailrunning, y del running/outdoor por extensión, vemos como hay muchas páginas web que ofrecen noticias sobre la actualidad y análisis de material, pero en realidad la mayoría lo que ofrecen son meras notas de prensa sin añadir un análisis serio y “profundo” de lo que sucede, de las causas y consecuencias, de las implicaciones y problemas asociados… ¿qué pasa con el doping, con los conflictos medioambientales de las carreras de montaña, con los intereses de las marcas a través de corredores y carreras, con competiciones adulteradas, mal reguladas o hipertrofiadas? ¿qué podemos esperar de este deporte en el futuro inmediato? ¿va a seguir el camino del triatlón?… Nada de todo esto se suele analizar y encontrar algo escrito sobre estos temas resulta una rareza en las webs y revistas del sector. A menudo lo que leemos son artículos superficiales con los mismos tópicos de siempre, todo políticamente muy correcto, con alabanzas y aplausos a organizaciones, marcas y federaciones. Para leer críticas negativas, saber que organizaciones no funcionan o que carreras no merecen la pena acaba resultando más útil leer las opinones personales de corredores particulares en pequeños blogs o en redes sociales… ¿no debería haber un periodismo que se encargara de ofrecer esa información con independencia y valentía? ¿nadie quiere asumir el riesgo de ser “antipático” contando la verdad?

En relación a los análisis del material podemos decir algo muy parecido: casi nunca sabemos cuándo el material analizado ha sido proporcionado por las marcas y asi no podemos valorar hasta que punto el probador se ha enfrentado al material testado con independencia y libertad para valorarlo “sin vasallajes”. Asi podemos encontrar análisis exhaustivos y bien hechos y otros que son como un publirreportaje y deberían ser considerados como una forma de publicidad… Y en todos esos análisis de material: ¿dónde están los datos objetivos de lo que realmente aporta una nueva tecnología o una mejora? ¿no tenéis la sensación de que muchas veces nos venden humo y los análisis de las páginas web y revistas dan cancha a esas tecnologías esotéricas con nombres de puro marketing (extrem frixion traxion superbust puretrail citygrit) que las marcas nos pretenden vender como si fueran la panacea de todos los males? Cuántas veces ese pretendido avance no es más que una moda “sacaeuros” que pocos años después se desvanece sin más, como parece que puede llegar a pasar con el barefoot… Eso si, con la gracia de que las marcas nos habrán vuelto a vaciar los bolsillos mientras éramos guiados hacia la luz por esos gurús de los “análisis patrocinados”. Especialmente llamativo es el mundo de los suplementos nutricionales, geles, barritas y ayudas variadas que siempre prometen mejorar el rendimiento, acelerar la recuperación o librarnos de las peores lesiones… este es un asunto en el que hay más paraciencia que en un tratado de homeopatía.

Y luego, para terminar, frente a la información objetiva está su prima: la opinión. En esto es evidente que cada uno puede tener la suya, contarla si le viene en gana y libres somos nosotros de leerla y compartirla o no. El caso es que, en ocasiones, encontramos opiniones bien fundadas y argumentadas, que se apoyan en información de calidad contrastada y que consiguen interpretar la realidad de forma más aguda e inteligente que otras. En esos casos uno disfruta leyendo opiniones asi y la carga de subjetividad que toda opinión conlleva no me molesta en absoluto. Y, aún diría más, agradezco cuando la opinión de alguien experto asume también una cierta denuncia, un punto de vista que se aparta de la “verdad oficial” o un compromiso con una forma de hacer las cosas o con una postura ética que, ya no se puede pedir más, resultan coherentes con sus actitudes y actuaciones. En esos casos me quito el sombrero y vaya desde aqui mi mayor admiración por aquellos que son capaces de opinar con sabiduría, libertad, independencia y compromiso… ¡ole!

Todo esto, por supuesto, no es una cuestión que afecta en exclusiva al trailrunning y es evidente que se puede aplicar a muchos otros ámbitos (bicicletas, motos, material de fotografía, etc…) donde los intereses comerciales acaban invadiendo toda la información y los aficionados somos tratados como meros consumidores, no solo por las marcas, sino también por los medios de comunicación. Afortunadamente con Internet las fuentes de información se multiplican y todos podemos publicar información de primera mano, análisis basados en la vida real y experiencias con las que contrastar la versión oficial. Eso si, el esfuerzo para distinguir la paja y el grano puede ser agotador.

2 Comments on Información y periodismo en el trailrunning

  1. David
    30/10/2014 at 9:27 am

    Totalmente de acuerdo. El boom ha generado unas expectativas de negocio. Para saber sobre los pros y los contras de una carrera o la calidad de un material o acudes a los dos o tres profesionales solventes (y lo hay) o comienzas a tirar de opiniones personales que algunas veces hay que pillar con pinzas (que te vaya a ti bien no significa que a mí me funcione).

    Creo que el principal problema, es que el éxito ha llegado mucho antes de que se formase una generación madura dentro del mundillo, es fácil ver como se cuela notas de prensa como análisis y como se untan a corredores populares y/o blogueros con invitaciones y material para que se derritan y escriban artículos elogiosos tapando los puntos negros. No me parece mal el patrocinio de marcas si se mantiene la integridad, pero por aquí salvo algún caso concreto es muy difícil de ver.

    Gran entrada, te seguiré la pista.

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  2. Bryan
    30/10/2014 at 10:43 am

    Hola Corremontes,

    Es la primera vez que entro para leerte, lo escuché en TerritorioTrail y me entró curiosidad.

    El tema que tratas me afecta directamente. Estudio Periodismo y cuando empiezas a profundizar en la disciplina te das cuenta de muchas cosas: de lo que se hace mal, de lo se hace bien, y de lo que se podría hacer mejor.

    Creo que es importante diferenciar un medio de comunicación de un blog. Un blog es otra cosa, puedes dar información, que la audiencia puede creerse o no, pero la esencia del blog no es la de informar, y si así lo fuese, se estaría haciendo mal.

    Un medio de comunicación se llama a sí mismo eso – medio de comunicación- y tiene que obrar en consecuencia. La información se tiene que dar y hacer bien, y no de cualquier forma. Esto lo digo por esas páginas web que se proclaman como medios especializados y que tienen más faltas de ortografía y fallos de redacción en dos líneas que un niño en la carta de las reyes. Eso también es desinformación.

    Al contrario que tú, creo que los periodistas tienen que estar titulados. El periodismo es una profesión, tenemos un código deontológico al que atenernos, pero que es cierto, que en muchos casos no se cumple. En primer lugar, porque en España no se ha legislado sobre esto, y porque muchas veces, los dueños de los medios de comunicación son de todo menos periodistas.

    Te cuenta una anécdota que no es mía. Hace poco, en clase, una profesora nos dijo que en el medio -generalista- donde ella trabaja, siempre aparecía la imagen de una chica con un comentario picantón o jocoso. Un día, en una mesa de redacción, le plantearon al director del medio eliminar esa imagen. El director les dijo que no, y que por si no lo sabían, trabajaban en un medio amarillista. Ante esto, aunque se lleve la bandera de la independencia y la parcialidad, poco se puede hacer. Al final, todos tenemos que comer.

    Me surgió la duda: qué pasaría si el director del medio fuese periodista, o, si en España, existiese regulación deontológica sobre el periodismo. Es cierto, no por tener un título, eres mejor comunicador. Pero tenerlo, te presupone una ciertas garantías de calidad y buen hacer.

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